Torrejón de San Telmo (Almería). En una posición estratégica para el control marítimo de la ciudad de Almería y su puerto, dos guardas ejercían la vigilancia. Bajo el impulso que Felipe II imprimió a la defensa del litoral, el torrejón sufrió modificaciones y se artilló con dos cañones, siendo su dotación de un artillero y cuatro soldados. En el siglo XVIII, la fortificación se amplió adoptando una figura arqueada
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