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ESCUDOS HERÁLDICOS Valeriano Sánchez Ramos La nobleza almeriense nació prácticamente durante el siglo XVI, conformándose por hidalgos repobladores, provenientes de todos los rincones de la Corona, y algunos linajes musulmanes y moriscos que, al amparo de las Capitulaciones, lograron quedarse en la tierra. Con este basamento, a lo largo de la Edad Moderna se incluyeron algunas otras familias, como las genovesas. No obstante, la nobleza almeriense siempre fue escasa, quedando concentrada prácticamente en Almería y Berja, siguiendo a distancia las villas de La Alpujarra, Purchena, Fiñana, y Vera. Avis-Venegas de Careaga Este complejo linaje almeriense concentra distintos mayorazgos muy bien construidos a través de una sabia política matrimonial: los bilbaínos Ochoa de Careaga y los Avis Granada-Venegas, descendientes del sultán de Granada Yusuf IV. Regidores perpetuos preeminentes de Almería y titulares de su Alferezazgo Mayor, en el reinado de Fernando VII consiguieron el título de Marqueses de Torre-Alta. González-Grano de Oro Originarios de Villarrubia, esta familia se avecindó en Cuevas de Almanzora a principios del siglo XVII, donde ostentaban alguna regiduría perpetua. Sus miembros probaron su hidalguía en la Real Maestranza de Caballería de Ronda y en la Real Orden de Carlos III. Carbonell Originarios de Valencia, los Carbonell repoblaron en Alhabia y se encumbraron en la oligarquía local a través del acceso al Santo Oficio de la Inquisición. A mediados del siglo XVIII fundaron un mayorazgo de próspera renta y sus descendientes se inclinaron por la carrera militar. Herrán Los descendientes de Rodrigo Herrán - poblador de Tíjola que murió defendiéndola contra los moriscos- probaron su hidalguía en 1614, elevando su poder a las villas del contorno. Algunos de ellos ocuparon varios oficios, destacando el servicio que prestaban a algunos señores, como es el caso de Alvaro Herrán Corrionero, que gobernaba el señorío de Armuña. Bazan Hazen Parte de la aristocracia musulmana permaneció en estas tierras gracias a su colaboración con la Corona. En Abla, los descendientes de Abul Hazen (bautizado como D. Alonso de Bazan Hazen), además de sus privilegios como hidalgos, el Alguacilazgo Mayor de la villa. Suárez de Figueroa El tronco de la estirpe velezana arranca con D. Juan Suárez de Figueroa, caballero de Badajoz; se asentó en Vélez-Rubio en el siglo XVIII para administrar los bienes del marquesado. Prototipo de hidalgos de servicio, los Suárez-Figueroa lograron hacerse un hueco en la oligarquía velezana al amparo del marqués de Los Vélez. Gnecco Los genoveses, atraídos por el comercio, están presentes en la provincia desde antes de la conquista de los Reyes Católicos, constituyendo con el tiempo pequeñas colonias de nuevos ligures en algunas villas. Los Gnecco, originarios de Nervi, se asentaron en Adra a principios del siglo XVIII y alcanzaron su hidalguía probando que estaban inscritos en el Libro de Oro de la Signoria de Génova desde el año 1214. Aguilar Originarios de Ecija, esta familia se avecindó en Gádor en la repoblación, ostentando muy pronto todas las preeminencias reservadas a los hijosdalgo, tanto en esta villa como en las comarcanas. A finales del siglo XVIII una línea familiar residió en Almería, ciudad en la que ocupaban una regiduría perpetua y su descendencia probó su nobleza en Real Maestranza de Caballería de Ronda y en la Real Orden de Carlos III. Rodríguez-Chacón Repobladores en Paterna del Río, los Rodríguez- Chacón pronto extendieron su poder a las cercanas villas alpujarreñas de Fondón, Laujar, y Fuente- Victoria, desde donde se ramificaron a las cercanas poblaciones de la costa. Su ascenso social culminó con dos títulos nobiliarios: marqueses de Iniza - en el siglo XVIII-, para la línea de Berja, y condes de Chacón - en el siglo XIX- para una rama de la anterior asentada en Adra. Zapata-Pimentel Rama menor de los Zapata-Obregón, señores de Albuñor y taha del Cehel, los Zapata-Pimentel desplegaron toda su influencia en distintas poblaciones alpujarreñas. En el siglo XVII una línea de la familia se consolidó en Berja, integrándose rápidamente en la oligarquía local. El beneficiado D. Patricio Zapata-Pimentel y Bonilla, en su calidad de eclesiástico de la parroquial virgitana, añadió a sus armas una imagen de la Inmaculada Concepción.