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INTRODUCCIÓN A la centuria se la considera, a nivel general, una etapa de cambios y de progreso. El área de la actual provincia de Almería, vinculada políticamente a la Corona de Castilla desde el final de la Granada islámica, participó de esos cambios generales, sobre todo a nivel político, pero mantuvo una serie de peculiaridades, tanto en el ritmo de crecimiento demográfico, como en el de la evolución de los sectores productivos, fruto de su pasado y del peso de sus características medioambientales. Caracteres propios que se irán desgranando en las páginas que siguen. El siglo XVIII supuso un cambio fundamental en la mentalidad de los gobernantes. Una de sus preocupaciones fue el interés por el conocimiento del número de vecinos con un objetivo doble: fiscal y de búsqueda del bienestar de los habitantes, enmarcadas ambas en los postulados básicos de la monarquía ilustrada. Ello ha tenido una consecuencia importante para nosotros: poseemos una información demográfica bastante más rica que en los siglos anteriores. Vecindarios, realizados por las autoridades locales, y censos generales son los instrumentos de estos recuentos demográficos. En la segunda mitad del siglo se realizaron cuatro que son fundamentales para conocer la evolución de la población y que se conservan casi al completo en nuestra provincia: Ensenada (1752), Aranda (1769), Floridablanca (1787) y Godoy (1797). No se puede dejar de hacer referencia a una fuente demográfica fundamental: los libros parroquiales de bautismos, matrimonios y defunciones, conservados en bastantes parroquias almerienses y cuyo estudio es un capítulo pendiente en la historiografía local.