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ORÁN COMO DESTINO: LA EMIGRACIÓN ALMERIENSE HACIA ARGELIA Muy poco después de que Argelia -la antigua y temida Berbería de la edad Moderna- se convirtiese en colonia francesa, en 1830, hace acto de presencia la emigración española en aquella región. Los primeros contingentes procedían de las Baleares, concretamente de Menorca, y estos campesinos mahoneses terminarían siendo los artífices de la colonización agraria de algunos de los más inhóspitos parajes del departamento de Argel. Más adelante, a partir de 1840-1850, serán originarios de las provincias levantinas de Alicante, Murcia y Almería los que arriben a la colonia, concentrándose especialmente en la región más occidental del Oranesado. En esta época, los no muy numerosos colonos franceses, beneficiarios del despojo de propiedades a los indígenas, necesitaban de los campesinos levantinos para la roturación y el cultivo de los nuevos terrenos agrícolas. Al mismo tiempo, una emigración de temporada, desde abril hasta septiembre, llenaba de jornaleros del sureste los campos de las inmediaciones de Orán, dedicados a la siega y a otras tareas estacionales. La preponderancia almeriense es ya notoria a partir de 1870, y desde entonces hasta finales de siglo, nuestra provincia se colocará por delante de Alicante y Murcia en el origen de las gentes que desembarcan de los vapores que la compañía almeriense Acuña pone en servicio para este trasiego. En la costa del Oranesado, los almerienses suponían más del 40 % de los españoles llegados: unos 15.000 a 20.000 al año. A la crisis minera de la época, se une la activa presencia en el territorio provincial de los agentes de la "Compagnie Franco-Algèrienne", concesionaria de los extensos atochales de las altiplanicies del Tell, que al socaire de la gran demanda internacional de esparto para la fabricación de papel, puso en marcha un sustancioso negocio. Con el concurso de los expertos recolectores almerienses y levantinos, la explotación de los amplios espartizales de la meseta oranesa avanzaría y la materia prima se conduciría por ferrocarril hasta el puerto de Arzew, al este de Orán. En este momento, la revitalizada población de Sidi-Bel-Abbés llegó a ser el centro de una emigración almeriense que vivirá, sin embargo, sus jornadas más trágicas con ocasión de la matanza de Saïda de 1881. En este desgraciado suceso, perecerán más de un centenar de braceros indefensos, en su mayor parte originarios de Almería, a manos de los seguidores de Bou Amena, líder de una insurrección anticolonial. La repatriación posterior de buena parte de la colonia española y el debate sobre las causas de la emigración, ocuparon muchas páginas en la prensa nacional y local durante el verano de 1881. El susto de 1881 no arredraría, sin embargo, a los emigrantes almerienses. A mitad de la década, las salidas hacia Argelia ya habían recuperado las cifras anteriores al asalto de Bou Amena.