<< Volver Indice
EL RÉGIMEN LIBERAL. LA CONSOLIDACIÓN DE UNA NUEVA OLIGARQUÍA En la década moderada (1844-1854) se aclara la filiación política de la clase dirigente almeriense. Bendicho, Vilches, Antonio María Iribarne o antiguos apellidos como Puche y Perceval, constituyen el núcleo fundamental del moderantismo; mientras que los Orozco, los Jover,los Llanos, Juan Miguel del Arenal o Carrasco Molina (estos dos últimos en el partido de Vélez Rubio) se sitúan en el epicentro del progresismo. Bloqueada la alternancia, el acceso al poder de los más avanzados sólo se producirá por la vía del pronunciamiento, como el que en el verano de 1854 encabezan los generales Dulce y O'Donnell y que permite la constitución de una nueva Junta de gobierno en Almería presidida por Francisco Jover. De nuevo, un corto interregno progresista (el bienio 1854-1856) va a acelerar la labor constituyente del régimen liberal, en donde destaca la legislación desamortizadora que con carácter global, afectando a los bienes de la Iglesia y de los municipios, pone en marcha el ministro de Hacienda Pascual Madoz (1855). Ese mismo año en Almería, el alcalde progresista, Francisco Orozco Gerez, ultima el derribo de las murallas y la apertura de lo que será el Paseo de la ciudad. La medida, que coincide con otra de parecido carácter que se adopta en Barcelona, se adelanta en bastantes años las demoliciones de San Sebastián (1854), Valencia (1865), Madrid y Sevilla (1868), nos pone sobre la pista de los importantes intereses que estaban detrás de la misma. La ciudad burguesa quería dejar atrás las trazas de población conventual y cerrada que había heredado del pasado. La operación de cirugía urbanística que permitía este primer ensanche hacia levante, tuvo algún reflejo en otras poblaciones de la provincia como Berja, Cuevas o Vera, donde se abren nuevas calles que acogen las principales viviendas burguesas.